Cosquín mostró un necesario retorno a su esencia - DiarioBae: Una renovada versión del Festival de Folclore de Cosquín se desplegó anoche en la apertura de su 56ta. edición, que reveló un manifiesto giro en su dirección artística para recuperar su mejor tradición, que hizo explícita con los retornos del guitarrista tucumano Juan Falú y la cantante entrerriana Liliana Herrero, de algún modo “expulsados” en en el pasado de este espacio.
Dispuesta a mostrar no solamente el fervor festivalero, sino también la música de escucha y la estirpe de poetas e instrumentistas de nuestra música, la nueva gestión municipal que conduce Cosquín eligió un gesto artístico (y político) notable para refrendar de un golpe de vista un cambio que sugería la programación de las nueve noches.
Así fue que Falú y Herrero, que habían prometido no volver a Cosquín tras ser maltratados en la edición 2014, tuvieron su espacio por separado y juntos en la primera noche del Festival, a modo de una declaración de principios. Noche que clausuró el santiagueño Raly Barrionuevo, que de las figuras taquilleras es acaso la más respetada por el movimiento tradicional de la música de raíz.
Símbolo entre símbolos, Falú y Herrero interpretaron juntos en el escenario la “Vidala del nombrador”, el tema que no pudieron cantar en la edición 2014 cuando intentaron un homenaje a Eduardo Falú y Jaime Dávalos y se frustró entre los graves problemas de sonido, las demoras en la programación y el apuro de la organización por retirarlos del escenario.
El set del tucumano se había iniciado con la zamba “La tristecita”, una inmensa pieza con la estructura tradicional de pregunta-respuesta-respuesta que, en la versión del guitarrista, asumió la complejidad y belleza de un arreglo impar.
“Nada mejor que una zamba para borrar cualquier disgusto”, lanzó Falú completada su primera interpretación en una referencia, una referencia que todos entendieron en la Plaza Próspero Molina.
“Vuelvo porque además uno no es dueño de la razón, ni del escenario ni del festival. El Festival se hace con una búsqueda entre todos por señales de pertenencia. Eso es lo que hay que homenajear al estar aquí. Y nada mejor que una zamba para borrar de una vez un disgusto”, repitió.
La intervención de Falú también incluyó “La media pena” (Pepe Nuñez y Carlos Martín Vallejos) y el gato “De la raíz a la copa” (Pepe Núñez–Juan Falú).
Herrero había salido más temprano al escenario Atahualpa Yupanqui. También reincidió en la obra de Falú-Dávalos con “La nostalgiosa” y cantó clásicos de su repertorio como “Oración del remanso” y “Casamiento de negros”.
Quizá su mejor punto lo encontró con “Garzas viajeras”, del repertorio de Aníbal Sampayo que tan bien le sienta a la intérprete litoraleña.
Entre tema y tema, Herrero dejó un mensaje con sentido social y llamó a trabajar “por una patria justa, sin despidos, sin represión ni presos políticos”. El segmento no se pudo ver en la emisión televisiva. La Tv Pública –que dejó fuera parte de lo mejor de la noche- replicó el set en diferido y en forma incompleta en medio de un cruce que combinó la apertura de Cosquín y el cierre del Festival del Chamamé (por streaming, sin embargo, se pudieron ver los dos festivales completos).
La noche inaugural también le entregó un generoso espacio al charanguista Jaime Torres. Además estuvieron Los Chaza, el Gato Peters, José Luis Aguirre, Los Salamanca y los ganadores del Pre Cosquín. Y el cierre con Raly Barrionuevo, que sólo con su guitarra enfatizó el repertorio de su último disco, dedicado al Chango Rodríguez, y que expresa a etapa “cordobesa” de la trayectoria musical del santiagueño.

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